#260 Diez ideas de buenos libros (que me sorprendieron)
Por Adrián Sussudio
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Diez ideas de buenos libros (que me sorprendieron)
por Adrián Sussudio
Cuando Samuel me pidió explicar ideas de buenos libros no pude negarme.
Descubrir ideas siempre me ha dado un placer enorme. Pero descubrirlas a otros no tiene comparación. Será porque siempre he sido más de regalar que de ser regalado.
Además, los libros siempre me han fascinado. Con una consecuencia secundaria: mientras lees, no hay nada más. No hay problemas, no hay prisas, no hay tiempo. De pequeño llegaba del colegio y me podía estar tres horas seguidas leyendo, paraba para cenar, y volvía a leer hasta caerme dormido.
Unir el placer de leer y el de descubrir ideas me ha llevado hasta aquí. Seleccionando unas pocas entre cientos de libros. Te aviso que lo único que tienen en común estas ideas es que me sorprendieron (eso es mucho). Si un par de ellas te sorprenden a ti ya me puedo dar por satisfecho. La vida no da estos regalos a menudo.
1. El tipo más fuerte de tu gimnasio
«We are the sum of the games we play» - Will Storr
Quiero empezar con el libro The status game. Mi favorito de los últimos meses porque no hay día que no piense en él.
Nuestro cerebro está diseñado para jugar al juego del estatus, que es el juego de la vida. Como especie tribal, nuestra supervivencia siempre ha dependido de dos cosas:
Conexión: Ser aceptados en un grupo.
Estatus: Ascender dentro de ese grupo. En el pasado evolutivo, un mayor estatus significaba mejor comida, parejas y seguridad. Hoy en día, nuestro subconsciente sigue operando bajo el mismo juego: buscamos incansablemente (sin darnos cuenta) elevar nuestra posición impresionando a nuestros pares y evaluando a los demás según su posición.
Nadie admite que busca estatus porque nos parece desagradable y vanidoso; va en contra de la historia heroica que nos contamos sobre nosotros mismos. Sin embargo, nuestro subconsciente tiene un sistema de detección de estatus que nunca se apaga. Este sistema lee pistas en el entorno en milisegundos (lenguaje corporal, tono de voz, posesiones e ideas dichas) para evaluar quién está arriba y quién abajo. Nos recompensa con químicos de placer, como la serotonina y la dopamina, cuando subimos de rango y nos castiga con ansiedad o depresión cuando bajamos.
Un error muy típico es pensar que competimos contra todo el mundo. No es cierto. No competimos ni contra el presidente de nuestro país, ni contra el famoso de turno. Lo hacemos dentro de grupos específicos con los que nos identificamos. Por eso hay grupos tan diversos y cada uno decide qué símbolos otorgan estatus. En una tribu puede ser un collar de dientes; en Wall Street, un reloj caro; en un grupo literario, el conocimiento de ciertos libros; y en tu gimnasio el tipo que parece que levanta más.
En resumen, no podemos optar por no jugar. La necesidad de estatus es tan fundamental como la necesidad de agua. Lo que hacemos es elegir (o ser asignados a) un grupo cerrado, adoptar sus reglas alucinatorias sobre qué es valioso y luego luchar inconscientemente por ascender en esa jerarquía específica para sentir que nuestra vida tiene sentido.
En la siguiente idea explicaré porque planificar no lleva a (casi) nada.
2. No has conseguido nada importante planificando
«To achieve our highest goals, we must be willing to abandon them» - Kenneth O. Stanley & Joel Lehman
Toca hablar de otro libro que hizo replantearme todo: Why Greatness Cannot Be Planned (Por qué la grandeza no puede planearse).
Los autores argumentan que cuando un objetivo es muy ambicioso o lejano (como implantar una innovación radical), los pasos necesarios para llegar a él no se parecen en nada al resultado final. Por ejemplo, las válvulas de vacío, esenciales para los primeros ordenadores, no se inventaron con el objetivo de computar, sino para investigar la electricidad.
Si te obsesionas con el objetivo final, ignoras estos pasos intermedios cruciales porque no parecen estar relacionados con tu meta.
En lugar de seguir un mapa rígido hacia un destino fijo, mejor actúa como un cazador de tesoros. Esto implica ir probando sin saber a dónde te llevarán tus pasos. Si encuentras algo valioso o novedoso, debes estar dispuesto a seguir ese camino, incluso si te aleja de tu plan original.
El microondas no se inventó con el objetivo de cocinar. Percy Spencer estaba trabajando en magnetrones para radares cuando una barra de chocolate se derritió en su bolsillo. Si su objetivo hubiera sido “inventar un horno”, nunca habría estado trabajando en radares, que era el paso previo necesario.
Y esta idea no solo se puede aplicar a nivel empresarial, porque la vida es más compleja que tu plan. Un día parece que te van a ascender y al otro cierra la empresa. Pensando sobre mi propia vida me he dado cuenta de que nada de los más importante fue planificado. Ni mi pareja, ni mi carrera (acabé de rebote), ni divulgar sobre ideas de buenos libros. Dale una vuelta, a ver si también te ocurrió igual.
En la siguiente idea te voy a explicar por qué estamos como estamos.
3. Hemos perdido la abundancia
«Nuestra era adolece de una escasez de pensamiento utópico» - Ezra Klein y Derek Thompson
Un libro que está dando mucho de qué hablar es Abundancia.
Su idea más impactante es que poseemos la tecnología y la riqueza para resolver grandes problemas (como la vivienda, el cambio climático y nuestra salud), pero hemos diseñado nuestras leyes e instituciones para impedir la construcción y la implementación de esas soluciones.
Las instituciones y leyes diseñadas en el siglo XX para proteger el medio ambiente o dar voz a la gente se han convertido en bloqueos en este siglo:
El ambientalismo conservador: Leyes de hace décadas diseñadas para detener a los que más contaminaban ahora se usan para bloquear infraestructuras como parques eólicos (usando demandas interminables).
La burrocracia nos come: Nos hemos obsesionado más con seguir los procesos burocráticos y las normas que con obtener resultados. Se busca la legitimidad cumpliendo trámites infinitos en lugar de darnos buenos servicios.
Todo es nada: Hay una tendencia política de cargar un solo proyecto con demasiados objetivos sociales: equidad, requisitos ambientales estrictos, cuotas locales, etc. Al intentar lograr todo a la vez en un solo proyecto, los costes se disparan y la construcción se vuelve lenta o, directamente, imposible.
Romper el equilibrio: Cuando un gobierno da ayudas para pagar el alquiler (o comprarte tu hogar) sin asegurarse de que se construyan más casas, lo único que logra es que los precios suban. Generando más inflación y rompiendo la oferta.
En buena parte de occidente hemos perdido la capacidad cultural de imaginar un futuro mejor y hemos abrazado ideologías que ven el crecimiento como el enemigo. Llegando a pensar que para salvar el planeta debemos dejar de crecer y consumir menos, aunque luego en la práctica quieren que sean los otros los que dejen de ir en avión y de tener el último smartphone. Encima hemos caído en la nostalgia y el pesimismo, perdiendo la fe en que el futuro puede ser radicalmente mejor que el presente si decidimos construirlo.
En resumen, la escasez es el resultado de haber decidido colectivamente que es más importante tener el poder de vetar y bloquear proyectos que la capacidad de construir un futuro abundante. Tenemos la capacidad, como demuestra una y otra vez China, pero nuestras estructuras mentales y leyes nos impiden usarla.
4. La persona con la que te casas es con la que te peleas
«No importa a dónde vayas, siempre habrá una montaña de 500 kilos de excrementos esperándote. Y está bien» - Mark Manson
El famoso libro El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda suelta una idea clave: la felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de resolverlos, y todo aquello que vale la pena tiene un coste inherente que no podemos eliminar.
Manson argumenta que lo que crea nuestras experiencias positivas define también nuestras experiencias negativas. No podemos tener lo uno sin lo otro; lo que ganamos es también lo que perdemos.
La casa: Solucionar el problema de no tener casa comprando una crea nuevos problemas, como repararla o pagar la hipoteca. Los problemas nunca desaparecen, solo se intercambian o mejoran.
La pareja: Querer una relación increíble implica estar dispuesto a tener conversaciones difíciles, soportar silencios incómodos y navegar con nuestras emociones compartidas. Si quieres a tu pareja, inevitablemente tendrás que lidiar con la fricción de la convivencia.
Esta idea es la más obvia de todas, pero es precisamente la más olvidada.
Querer la recompensa sin el esfuerzo es una fantasía que deseamos una y otra vez. Lo veo en aquellos que invierten para hacerse ricos ya. También en el éxito (de ventas) con las dietas milagro. No queremos leer, queremos haber leído.
Mucha gente quiere un sueldo alto y el título de director, pero no quiere las 60 horas semanales de trabajo, los traslados largos ni la política burocrática de la oficina. El trabajo que amas te estresará porque requiere un sacrificio que debes estar dispuesto a asumir.
Si quieres un cuerpo increíble, debes amar el dolor y el estrés físico del gimnasio y la disciplina de la dieta. No puedes tener el resultado sin apreciar el sacrificio. Si quieres emprender, debes encontrar la manera de apreciar el riesgo, la incertidumbre y los fracasos repetidos.
La vida consiste en elegir qué problemas disfrutamos resolver. Si te gusta el problema de arreglar la casa, disfrutarás de tenerla; si te gusta el desafío de superar crisis con tu pareja, disfrutarás del matrimonio.
Ahora te explicaré porque el inglés se enseña mal. Pero sin venderte ninguna masterclass milagrosa.
¿Te están sorprendiendo estas ideas?
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5. Ser una criatura de la incomodidad
«¿Has oído hablar de la rosa que creció de una grieta en el asfalto?» - Adam Grant
El libro Potencial oculto tiene algunas ideas muy buenas sobre el crecimiento personal. También llamado simplemente: aprender. Una de las mejores es convertirse en un experto de la incomodidad.
Grant argumenta que existe una contradicción fundamental en cómo abordamos el aprendizaje: no puedes sentirte cómodo con una habilidad hasta que la dominas, pero el proceso de practicarla antes de dominarla es inherentemente incómodo. Por lo tanto, si evitamos esa sensación de torpeza o vergüenza, evitamos aprender. Para acelerar el aprendizaje, se necesita la valentía de usar los conocimientos a medida que se adquieren, no esperar a estar listo.
La torpeza inicial no es una señal de incompetencia, sino un indicador de que el ejercicio está funcionando y de que estás saliendo de tu zona de confort para entrar en la zona de desarrollo. Un ejemplo muy bueno es el de los políglotas. Contrario a la creencia popular, muchos de ellos no nacieron con un don natural, sino que aprendieron a vivir con la incomodidad.
Benny Lewis era un ingeniero irlandés que se pasó años estudiando idiomas y después de estar viviendo en España no consiguió soltar ni dos palabras. Una historia triste si no fuera porque acabó dándose cuenta de que lo había probado todo menos una cosa: ponerse a hablarlo sin más. Cambió su enfoque al decidir que su objetivo no era hablar perfecto, sino cometer 200 errores al día. Al buscar activamente el error, dejó de preocuparse por parecer tonto y empezó a mejorar rápidamente. Descubrió que no hay nada mejor para dejar de sentirte incómodo al cometer errores que cometer más errores.
Como conclusión, si te sientes cómodo, probablemente lo estás haciendo mal (o al menos no estás creciendo). Si esperas a sentirte seguro para empezar, es posible que nunca empieces.
Quiero explicarte porque la inteligencia no sirve.
6. No necesitas ser más inteligente
«Confundimos cómo queremos que sea el mundo con cómo es en realidad» - Shane Parrish
Todo el mundo parece un genio cuando ocupa una buena posición, cuando ha triunfado con su empresa o ha conseguido lo que nadie pudo antes. Pero cuando estás contra las cuerdas tu inteligencia racional pasa a un segundo plano y toman el mando tus instintos biológicos. No estás pensando; estás reaccionando como un animal programado para la supervivencia inmediata, no para el éxito a largo plazo.
Esta idea del libro Pensar con claridad me sorprendió porque siempre he valorado la inteligencia por encima de otros factores. Aunque luego viene la realidad para demostrar una y otra vez que la inteligencia puede jugar en tu contra.
Si te encuentras en situaciones de estrés, urgencia o presión, es probable que tu ego (o las emociones) tomen la batuta, impidiéndote usar todo tu ancho de banda. Incluso si eres muy capaz, una mala posición te expone a cometer errores forzados.
Un buen contexto te permite pensar tranquilamente, en lugar de tomar una decisión impuesta por las circunstancias. Los mejores del mundo toman buenas decisiones porque rara vez dejan que las circunstancias les obliguen a adoptar una opción forzosa.
Estar bien colocado no es algo que ocurre por arte de magia en el momento de una gran decisión, sino que se construye antes. Con esas pequeñas elecciones diarias, de las que a menudo no somos conscientes. Irte a dormir a tu hora. No gastar de más para ahorrar. O ir al gimnasio aunque haga frío, calor, viento o buen tiempo. Estos momentos se acumulan y hacen que tu futuro sea más fácil.
Una empresa con cash tiene buenas oportunidades incluso en malos tiempos. De hecho, en los malos tiempos es cuando crecerá de verdad (la competencia morirá). Una empresa con mucha deuda solo tiene malas opciones entre las que escoger, independientemente de lo inteligentes que sean sus directivos.
En resumen, lo más importante no es cuán listo eres en el momento de la crisis, sino cuán bien te has posicionado previamente. Así evitas tener que depender tanto de la suerte o de una reacción instintiva bajo presión. Una buena posición te otorga el lujo de usar tu inteligencia; una mala posición te lo quita.
En la siguiente idea te voy a explicar algo que te puede salvar la vida (en serio).
7. Cómo actuar si sufrimos una emergencia en una calle llena
«Cuando las personas son libres de hacer lo que les plazca, normalmente se imitan unas a otras» - Cialdini
Como no quiero que todo sea pura teoría voy a explicar una técnica increíble. En el mejor libro sobre sesgos que existe (Influencia) se explica la clave para sobrevivir a una emergencia en público, como un infarto o un ataque por parte de alguien.
Cialdini explica que, paradójicamente, es más probable que recibas ayuda si hay un solo testigo que si hay una multitud.
Esto se debe a la “ignorancia pluralista”: ante una situación ambigua (como un hombre mareado contra un árbol), cada persona mira a los demás para ver cómo reaccionan. Como todos tratan de mantener la calma y nadie hace nada, todos concluyen que no es una emergencia (piensan que es un borracho o alguien durmiendo). Además, la responsabilidad se diluye: se piensa que alguien más llamará a la ambulancia o sabrá qué hacer.
Vamos a lo práctico.
Si crees que estás sufriendo un infarto o un derrame debes transformar a la multitud en individuos responsables. Sigue esta secuencia:
Elimina la ambigüedad: Grita claramente “¡Socorro!” o “¡Ayuda!” para que no haya dudas de que es una emergencia.
Aísla a una persona: No hables al grupo en general. Escoge a un solo individuo de la multitud.
Señala y describe: Míralo directamente a los ojos y señálalo con el dedo. Identifícalo por alguna característica visible para que sepa que te diriges a él (ej. “Usted, señor, el de la chaqueta azul”).
Asigna una tarea concreta: Dale una orden directa e inequívoca: “Necesito ayuda. Llame a una ambulancia”.
Al hacer esto, pones a esa persona en el papel de salvador. Has eliminado su incertidumbre sobre lo que está pasando y, lo más importante, le has dicho que él es el responsable de actuar.
Espero que no tengas que usar esta técnica nunca. Pero si tienes la mala suerte de estar en una situación así, ya sabes qué hacer. Ahora toca hablar de lo que la ciencia ha descubierto sobre los sueños.
8. Los sueños no son aleatorios
«Decimos que la evolución consiste en la supervivencia del más fuerte y, en mi opinión, el más fuerte es el que más capacidad de adaptación tiene» - Rahul Jandial
Sobre los sueños se ha escrito mucho y muy mal. Por eso cuando descubrí ¿Por qué soñamos? me alegré tanto de por fin leer algo que no fuera pseudociencia.
Una de sus mejores ideas es que los sueños tienen estructura y no son aleatorios. De hecho, si los sueños fueran simplemente una descarga de imágenes al azar, sería estadísticamente imposible que tuviéramos sueños recurrentes. La probabilidad de soñar exactamente lo mismo dos veces sería nula. Además, el hecho de que podamos despertarnos a mitad de la noche, volver a dormirnos y reanudar el mismo sueño donde lo dejamos demuestra que existe una narrativa persistente y estructurada, no es una actividad azarosa.
El cerebro no lanza imágenes al azar; utiliza lo que se llama la red imaginativa (o red neuronal por defecto). Esta red toma recuerdos, personajes y emociones y los teje para crear historias coherentes. El cerebro tiene una necesidad fundamental de llenar los vacíos con narrativa, creando una estructura interna incluso en ausencia de estímulos externos.
Otra prueba de que los sueños tienen una estructura biológica y no son aleatorios es que sus temáticas son consistentes en todo el mundo y a lo largo de la historia (desde la Antigua Roma hasta hoy). Independientemente de la cultura, los seres humanos soñamos con los mismos temas estructurales: ser perseguidos, caer, llegar tarde o suspender un examen. Esto indica que el contenido de los sueños está integrado en nuestro ADN y función neurobiológica.
En resumen, los sueños son producciones estructuradas por nuestra neurobiología que siguen mapas de memoria específicos y patrones universales, lo que permite la continuidad y la repetición de escenarios.
Ahora te quiero explicar una técnica para conocer gente sin hacer nada.
9. Eh, ¿qué es eso?
«Nobody gets to the top alone» - Leil Lowndes
Una buena red de contactos está infravalorada. Y con eso no me refiero únicamente a conocer muchas personas, también la confianza que tengan en ti es importante.
Por eso el libro Cómo hablar con cualquiera tiene más valor del que podríamos pensar en un principio. Aunque es cierto que muchas de sus ideas son bastante malas, tiene algunas muy buenas.
La técnica que te voy a explicar para conocer a gente me sorprendió porque ya la había utilizado sin darme cuenta (y me había funcionado muy bien).
Se llama “Eh, ¿qué es eso?” y se trata de llevar un objeto inusual para que te hagan esa pregunta. Así atraes la atención de las personas e inspiraras a acercarse a ti y preguntar sobre él.
No requiere ninguna habilidad social excepcional, solo la valentía de portar algo que destaque visualmente.
El objeto puede ser tan sutil o llamativo como tu personalidad o la ocasión lo permitan:
Un pin único o un broche interesante.
Una corbata extraña.
Un sombrero divertido.
Un reloj en cada muñeca.
Este truco es efectivo tanto para ligar como para hacer amigos y resuelve un problema típico: la gente a menudo quiere hablar con alguien interesante pero no sabe qué decir para romper el hielo. Da una excusa socialmente aceptable para iniciar la interacción.
De hecho, en mi caso fue para ligar. Tendría unos 20 años y al entrar a una discoteca de Salou me puse un sombrero divertido. No era nada llamativo realmente, pero destacaba entre la gente porque nadie más llevaba uno. Puedes adivinar el resultado: hubo una chica que vino a “quitármelo” mientras me sonreía. Así descubrí cómo ligar sin antes tener que recibir varios “contigo no, bicho”. Fue, inesperadamente, un buen regalo.
Y ya nos quedará solo una idea, de las más potentes.
10. El alcohol nos ha ayudado
«A la gente le gusta masturbarse. También le gusta emborracharse y comer pastelitos Twinkies; no todo al mismo tiempo, normalmente, pero eso ya es un asunto de preferencias personales» - Edward Slingerland
Otro libro que me cambió mi forma de ver el mundo fue Borrachos.
La idea de que el alcohol es un simple vicio (o un pirateo de nuestro sistema de recompensas) es incorrecta. Por el contrario, el alcohol ha funcionado como una tecnología cultural indispensable que ha permitido a los seres humanos superar las limitaciones de su biología primate para construir civilizaciones complejas.
Ha sido una herramienta fundamental para el pensamiento lateral y la resolución de problemas creativos. Hasta en Google tienen un espacio llamado la Sala del Whisky. La sala funciona como un refugio para los programadores cuando su creatividad se agota. Los ingenieros se retiran allí para tomar un pequeño trago que les ayude a desbloquearse mentalmente ante problemas técnicos aparentemente irresolubles. El objetivo es alejarse de las pantallas, relajar la mente y dejar que ocurran nuevas soluciones. Aunque la disposición del mobiliario está pensada para que la gente se reúna, no para beber a solas.
Porque los humanos somos primates individualistas y competitivos que intentan vivir como insectos sociales (colaborando en masa). El alcohol ayuda a tolerar esta vida antinatural. El alcohol también actúa como un suero de la verdad socialmente aceptado, vital para la cooperación entre extraños. Al emborracharte con alguien, te vuelves vulnerable y demuestras que no tienes las defensas mentales altas para traicionarlo. Por eso, históricamente, los tratados y negocios (desde la antigua China hasta la diplomacia moderna) se cerraban con alcohol.
En resumen, el alcohol ha servido evolutivamente para domesticarnos, ser más creativos, más confiados y estar más unidos.
Pero, espera, hay algo más.
Falta comentar el concepto de resaca evolutiva, para que no te pienses que soy un beodo que intenta justificar su alcoholismo (en verdad solo bebo dos cervezas al año). Lo importante es entender que el alcohol fue un comportamiento adaptativo y beneficioso en el entorno de nuestros antepasados, pero que se ha vuelto dañino hoy en día. Durante millones de años, el alcohol no superaba unos pocos grados. La capacidad de crear licores de alta graduación (vodka, ginebra o whisky) es una novedad tecnológica de hace apenas unos siglos. Nuestros genes no han tenido tiempo de adaptarse a esta potencia, pasando de ser una herramienta socialmente útil a un peligro mortal.
Evolucionamos para beber en grupo, regulados por rituales sociales que limitaban el consumo. La vida moderna, con su individualismo y acceso a alcohol barato en soledad, rompe los controles de seguridad de la evolución, provocando el alcoholismo. Este aviso era necesario antes de ir...
ACABANDO
Dejé la idea del alcohol para la última para despedirme contigo brindando. Un brindis por las buenas ideas y los buenos libros. Esos que nos hacen cambiar para siempre.
Y mágicamente, porque no te das cuenta y llevas una hora metido entre páginas.
¡Que los libros te acompañen!
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Cada día alguien comparte algo que te hace replantearte lo que dabas por hecho. La pregunta es si prefieres seguir leyendo solo o rodearte de gente que también lo pone en práctica.
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Interesante. Voy sacando estos puntos, pero volveré:
- Buscamos conexión y luego estatus.
- Cosas importantes de tu vida se lograron sin planificarlas. Es como que si ibas por otro lado y te topaste con ellas, o algo así.
- Nuestras leyes perjudican el crecimiento de una convivencia con calidad de vida (salud, vivienda, tecnología...)
Volveré
Gracias por las perlas. Algunas son para llevarlas siempre bien a la vista.