#80 Mo' Money Mo' Problems

Hola, soy @samuelgil, Partner en JME Ventures

Bienvenido a mi newsletter semanal, un lugar donde nos reunimos aquellos que creemos que la tecnología transforma juegos de suma cero en juegos de Suma Positiva.


A raíz de nuestra reciente inversión en Ritmo junto con Inveready (Ignacio Fonts) y Sabadell (Sergio Pérez), moderé el pasado martes una sesión sobre tendencias de financiación para startups en la que comentamos diferencias, pros y contras entre los más conocidos venture capital (VC) y venture debt (VD), y el nuevo chico en el barrio: el revenue-based finance (RBF).

A pesar de que el rol de cada uno de los participantes era ejercer de abogado defensor de cada una de las formas de financiación, uno de los mensajes principales que intentamos transmitir como conclusión es que no existe una alternativa que sea siempre la mejor. La realidad es que muchas veces ni siquiera son alternativas, sino complementos o suplementos. Buena prueba de ello es que Ritmo (una compañía de RBF) acaba de levantar una ronda en la que JME invirtió VC y Sabadell e Inveready invirtieron tanto VC como VD.

Y es que una startup bien gestionada desde el punto de vista financiero emplea—como cualquier otro tipo de compañía—un mix de instrumentos que minimiza su coste financiero a la vez que evita incurrir en un riesgo excesivo.

Intentaré a continuación dar algunas pinceladas sobre lo tratado.


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Mo’ Money Mo’ Problems

“I don't know what they want from me
It's like the more money we come across
The more problems we see”

The Notorious B.I.G.

Venture Capital

Comencemos por lo fundamental. El VC es un instrumento de capital, mientras que el VD y el RBF son instrumentos de deuda.

A riesgo de sonar trivial, la diferencia fundamental entre deuda y capital es que, mientras que la primera hay que devolverla—junto con un interés y, habitualmente, en un plazo determinado—, el segundo no. Por supuesto esto no quiere decir que el capital sea gratis. Al contrario. El capital es la fuente de financiación más cara que existe, ya que participa sin límite en todos los beneficios futuros de la empresa.

El capital es además la fuente de financiación más tediosa de obtener. A pesar de que muchos inversores nos esforzamos en que el proceso de análisis sea rápido e indoloro, lo cierto es que levantar capital lleva bastante tiempo y requiere un esfuerzo titánico por parte de los emprendedores.

El (venture) capital no quiere sólo derechos económicos. También (re)quiere, o mejor dicho necesita, derechos políticos. Y es que si no sería inviable ser un socio minoritario en una compañía no cotizada.

Entonces, si es tan caro, tan tedioso y tan intrusivo…¿alguien en su sano juicio lo querría? La respuesta es un rotundo sí. El venture capital financia lo que ningún otro quiere financiar: compañías con tecnologías y/o modelos de negocio innovadores, casi siempre en (grandes) pérdidas, envueltas en una enorme incertidumbre tanto interna como externa. Gracias a la participación ilimitada en los beneficios de las compañías ganadoras es capaz de, si se hace bien, compensar las pérdidas de las inversiones que no salen bien, que son la mayoría.

Venture Debt

Como decíamos, el venture debt es un instrumento de deuda. Pero, a diferencia de la deuda bancaria (préstamos, hipotecas, líneas de crédito, etc.), el VD es una deuda sin garantías, lo cual no es moco de pavo. Esto quiere decir que el prestamista no tiene ningún activo al cual agarrarse en caso de que la compañía no sea capaz de devolver el dinero prestado. El propio proyecto es la única garantía.

El venture debt financia un subconjunto de los proyectos que financia el venture capital y, además, normalmente lo hará cuando concurran una o varias de las siguientes situaciones:

  • acompañado o próximo a una inyección de (venture) capital

  • cuando la compañía se aproxime a generar caja

  • cuando la compañía se aproxime a una venta o salida a bolsa

Como seguro habéis deducido, esto es así ya que cualquiera de los casos anteriores reduce las probabilidades de que la compañía no devuelva el préstamo. Ya se sabe que la deuda es un poco así. Sólo nos prestan un paraguas cuando no llueve.

Aún así, dado el tipo de proyectos que el venture debt financia, las cosas a veces se tuercen y se pierde parte o todo el dinero prestado. Por ello, para que en neto—es decir, en una cartera diversificada—a los inversores en venture debt les compense económicamente el riesgo que asumen, necesitan pedir:

  • preferencia o seniority en la cascada de liquidación

  • un tipo de interés elevado, de en torno al 10-15% anual

  • un equity kicker, que no es otra cosa que una pequeña participación en el capital de la compañía, que suele estar en torno al 10-25% de la cantidad prestada (si nos prestan €1M, pedirán €100k-250k en capital, a la valoración más próxima al momento del préstamo)

El plazo para la devolución de los préstamos suele estar entre los 2 y 3 años, a veces con un periodo de carencia inicial que puede ir de 6 a 12 meses.

Desde el punto de vista de la compañía, la deuda es siempre más barata y menos intrusiva que el capital, pero aumenta el riesgo financiero de la compañía ya que, en caso de que no seamos capaces de devolver el principal y los intereses del préstamo, el prestamista podría llevar la compañía a concurso de acreedores. En la práctica, los inversores en venture debt suelen mostrarse más flexibles que otro tipo de prestamistas en situaciones similares, aunque siempre es interesante contrastar la reputación del inversor antes de comprometernos.

En términos de facilidad para su obtención, el venture debt es algo más fácil que el venture capital, pero dista bastante de ser algo sencillo. Digamos que es un proceso similar al del VC aunque algo más ligero, lo que se simplifica bastante cuando ambos, como es habitual, van de la mano.

Revenue-based finance

Cuando una compañía es capaz de generar ingresos de una forma relativamente predecible y quiere seguir invirtiendo en crecimiento, aunque siga en pérdidas a nivel global por el desfase temporal entre la inversión en inventario o en captación de clientes y su amortización, financiar este crecimiento exclusivamente con venture capital y venture debt no es ni lo más eficiente ni lo más ágil. Aquí es donde entra en juego el revenue-based finance. 

Otro caso de uso interesante es que el RBF puede servir para financiar el crecimiento de compañías que no encajen bien con el modelo go big or go home propio del venture capital y venture debt.

El RBF es una deuda sin garantías, de corto plazo (~6 meses), que se devuelve mes a mes destinando un porcentaje de los ingresos (entre un 3% y un 15%) hasta que se ha repagado el principal y el interés, que en el caso de Ritmo es del 6% del importe prestado1. Por ejemplo, si nos prestan €100k tendremos que devolver €106k en un plazo que dependerá del % de los ingresos que dediquemos al repago y de cómo éstos crezcan2. Al irse devolviendo en función de lo que se vende, la flexibilidad para la compañía es máxima y el riesgo financiero, mínimo. Como es lógico, desde el punto de vista del prestamista la foto es la opuesta: el segundo riesgo más importante que corre una empresa como Ritmo después del fraude o el impago es que el préstamo se tarde mucho en repagar.

Donde existe otra diferencia abismal entre RBF, VF y VD es en el esfuerzo necesario para su obtención. En el caso del RBF, Ritmo se conecta a nuestras cuentas de marketing digital y a nuestros bancos con el fin de estimar en un plazo de 24 horas de forma semi-automática si nos presta dinero o no y cuánto, una cantidad que en el caso de Ritmo puede llegar hasta el millón de euros.

Y como no hay nada perfecto en la vida, las partes menos buenas del RBF son las siguientes:

  • coste elevado (aunque siempre menor que el VC y a veces menor que el VD)

  • los importes a obtener suelen ser menores que en VC o VD

  • el RBF sólo está disponible para ciertos modelos de negocio (típicamente ecommerce y SaaS) y para compañías con un historial de generación de ingresos y ciertos crecimientos esperados.


Para terminar, os dejo una tabla que resume algunas de las diferencias que hemos visto a lo largo del artículo.


Si queréis ver el evento completo, podéis hacerlo aquí 👇🏻:


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1

No confundir con un interés anual del 6%.

2

Sólo cuando sepamos todos estos parámetros podremos calcular con precisión el coste financiero del préstamo.